martes, 7 de febrero de 2017

Dory es mi cupido


Desde quienes no celebran la fecha por rebeldía ante el consumismo, los que tienen planificados hasta el último detalle del lugar, la cena, los chocolates y las sorpresas; y aquellos que por su historia sentimental, detestan la fecha con todo su corazón. 

Para este último grupo, se acerca otro 14 de febrero fallido. No es que falten invitaciones a salir necesariamente. No todos tienen problemas con la cantidad, sino más bien con la calidad de los prospectos. 

Si se identifica, siga leyendo.  

Acá les dejo esta historia:

-Doctora, ¿qué pasa con Cupido? En el colegio siempre fui popular y recuerdo que varios de los chicos más guapos y simpáticos me pretendían. 
Mis amigas me tenían envidia, porque me era fácil relacionarme con los chicos y nunca pasé un momento importante de mi adolescencia sin pareja. 
Conforme crecí las cosas cambiaron ¡y cada vez es más difícil recordar cuándo fue la última ocasión en que salí con alguien que realmente valiera la pena!  

Mi Cupido, doctora, insiste en presentarme solo a un tipo; disfrazado con la misma fachada, medianamente exitosa, detrás de la cual se intentan esconder (sin lograrlo), la lista de peros que me persigue hace años. 

“Pero está casado, pero es un solterón, pero viaja demasiado, pero aún vive con los padres, pero está más enamorado del perro que de mí, pero no es cariñoso en público, pero le gusta en exceso la fiesta, pero es tan aburrido, pero es adicto al trabajo, pero aún no termina de estudiar, pero es un interesado, pero es muy tacaño, pero no soporta a mis amigas, pero es celoso, pero es muy bajito, pero lo persiguen las mujeres, pero es muy mayor, pero es muy menor, pero tiene hijos, pero…, pero...

¿Es esto posible doctora? ¿Será que soy demasiado exigente? ¿Será que el problema soy yo? Estoy cansada de ser la única de mis amigas que no logra encontrar, ni mantener una pareja estable.

Y si no confío en Cupido, entonces ¿en quién? Le sigo dando oportunidades y quiero creer que es diferente, procurando siempre colorear esos “peros”, cada vez más nítidos. 

Usted doctora, me dice: "Que hay un problema en el momento de elegir. Que busco lo que creo que necesito (o lo que me han dicho que necesito) pero que no estoy conectada con mis necesidades reales. Que debo primero amarme a mí misma para encontrar la persona que me merece."

Realmente no la entiendo doctora, yo solo quiero estar con alguien que me haga feliz. Esta es mi conclusión: 

Dory es mi cupido, 
y su problema de memoria 
¡no tiene arreglo!

¿Se familiariza con esta historia? Si alguna vez ha pensado que el problema en sus relaciones de pareja, son los demás, le invito a reflexionar un poco, siempre es más fácil culpar a un tercero
Como leí por ahí en estos días, “dejás de atraer cierto tipo de personas cuando sanas las partes tuyas que algún día las necesitaron”.

Maricruz.

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