La entrada a clases puede generar mucha emoción y ansiedad en los niños.
Algunos estarán contando los días para volver a la escuela y ver a sus amigos, estos niños no dan “preocupaciones” a sus padres, excepto los que se aburren en casa y se quejan todas las vacaciones.
En cambio otros suplican quedarse en casa, desean vacaciones eternas; por más anticipación, conversaciones preparatorias, útiles lindísimos y chantajes, los padres saben que se aproxima el berrinche de ingreso a clases.
Algunas ideas para abordar esta situación:
-tengamos claro que todos los niños son diferentes así como la relación que establecen con la escuela, amigos, y maestros.
-muchas veces el niño que desea quedarse en casa tiene el deseo de permanecer con usted, su amado progenitor. O bien está evitando algo que no le gusta de la escuela.
-lo que evitan no es necesariamente ni en todos los casos, algo grave. Pero sí, algo que no le gusta. Por ello, siempre hay que explorar qué sucede, cómo es la dinámica del grupo, su maestra, sus amigos, los juegos que hacen, etc. Nunca minimice las palabras de un niño que se niega a asistir a la escuela.
-revise la ansiedad de separación que pueda tener su hijo. ¿Qué piensa, cree y siente, que pasa cuando no están juntos?
-pregúntele qué necesita y cómo usted puede ayudarle a sentirse mejor con el regreso a clases. Hable con la teacher para ver cómo puede colaborar.
-ofrezca alternativas. La opción probablemente no sea quedarse en casa, pero sí pueden planear rutinas divertidas para la salida por ejemplo: ¿querés que hoy a la salida vayamos por un helado, o querés ir al parque? Si el niño es muy pequeño, puede ir aumentando sucesivamente, las horas que pasa en el kínder.
-haga tiempo de transición al dejarlo y retirarlo del centro educativo. Esto es, permita que haya una despedida agradable y un reencuentro satisfactorio. Evite hacerlos sentir que son “depositados” en la escuela. Gestione su propia ansiedad y tómese el tiempo para abrazar, interesarse y poner atención en las cosas de ellos. Conéctese.
-permita que lleve algo para que recuerde su casa o a usted, especialmente si son muy pequeños. Un objeto de transición, puede ser una poderosa herramienta.
-confíe en su pequeño. Los niños tienen una alta capacidad de adaptación y aprender a desplegarla es un gran aprendizaje que no tiene por qué, implicar sufrimiento.
-nunca se vaya sin despedirse, esto genera muchísima angustia. Trate a su hijo con amor y respeto.
Recuerde, para todos es diferente. Sin embargo, si la conducta persiste, es conveniente buscar ayuda.
Maricruz


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