miércoles, 15 de marzo de 2017

Estrés escolar, ¡en los padres!






Como les comenté en mi un artículo de esta sección, los niños pueden tener diferentes reacciones ante la entrada a clases. Pero también los padres. Y no solo a la entrada sino a todo el concepto de kinder, escuela y hasta colegio. 

No hablo de las preocupaciones usuales que la mayoría de los progenitores experimentamos, especialmente la primera vez. Si se va a adaptar, si va a llorar, si va a hacer amigos, si le gustará, etc. 

Ahora también nos preocupamos por el bullying, la cantidad de tareas, los horarios, las rutinas etc. Como dirían por ahí “preocupaciones modernas”, antes los chicos iban a la escuela más cercana y los papás simplemente se adaptaban a las metodologías y a la logística. 





Pero más allá de esto, hay un segundo grupo de padres, a los que la entrada a clases y el entrar ya en el sistema, realmente, les genera un cuadro ansioso. Aquellos, a los que el ingreso de sus hijos a la escuela, les remueve recuerdos dolorosos de su propia infancia, de su propia historia. 



Lo cual es común que suceda, pues todas las etapas de los hijos tienen el potencial de despertar nuestros más antiguos recuerdos. Lo importante es observarnos e identificar lo que sucede, para no contagiar ansiedad innecesaria. Y es que en más de un caso, los niños están felices de ir a clases mientras los padres sucumben a la angustia.


Para ambos grupos, algunas ideas:

- Ocuparse, no preocuparse y menos, torturarse. ¿Qué cosas puede hacer para que la asistencia a clases no sean una pesadilla?, ¿qué necesita usted? Hablar con alguien, visitar la escuela, buscar apoyo en su pareja o un familiar, verificar que su hijo esté bien, etc.

-Reflexione. ¿Quién ingresa a la escuela? Lo que haya sucedido en su historia, no tiene por qué repetirse, especialmente si usted está consciente de ello. 

-Evite trasmitir el exceso de ansiedad a sus hijos. Usted puede comentarle que está emocionado y un poco nervioso, pero NO les cuente sus experiencias dolorosas de la infancia, ni les pase sus temores. 

-Viva un día o momento a la vez. Si tiene memorias dolorosas sobre sus años escolares es de esperar que entre más se acerca la fecha, surja más ansiedad. Vaya paso a paso. Por ejemplo, piense en la compra de útiles y nada más. Luego en la forrada de cuadernos y nada más. Cuando lleguen los primeros exámenes, las actividades extracurriculares. Que su voz interior sea una aliada y no la lleve a preocuparse en exceso por un día que aún no llega.

-Ahora sí, llegado el día, ubíquese de nuevo en el presente. ¿Quién ingresa a la escuela? ¿Cómo se siente su hijo? Si la respuesta es positiva, concéntrese en su alegría y déjese contagiar. Si la respuesta es negativa, concéntrese en su rol de padre. Usted debe contener y apoyar y no a la inversa.




Si esto no funciona y usted está en el segundo grupo, es importante buscar ayuda. Los recuerdos traumáticos siempre pueden aparecer y causar dolor; y en ocasiones no es suficiente ser consciente de la historia, sino, que es necesario trabajar sobre ella. 



Si está en el primer grupo, pero con miras a la sobreprotección y a la propagación de la ansiedad, un especialista también puede ayudarle.
Les deseo que puedan acompañar a sus hijos de forma positiva en este proceso tan importante como es su vida escolar. 


Maricruz

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