martes, 25 de abril de 2017

Disciplina positiva y "13 reasons why". Las dudas más frecuentes que he escuchado.

Mucho se ha dicho sobre el famoso libro derivado en serie de Netflix.  Más que dar mi opinión sobre esto, voy a intentar resumir los aspectos claves que han sido objeto de duda a mi alrededor.

¿Por qué se suicida Hannah?
Una amiga decía “las 13 razones no van más allá de cosas que a todos nos pudieron pasar alguna vez en el colegio”.  Claro, más de uno se ha sentido identificado con alguna traición de un amigo, un broma pesada, la sensación de ser invisible, las mujeres cosificadas como objeto sexual, una humillación pública, etc.  Ni Hannah ni nadie se suicida por estas cosas.  Lo hacen por lo que estas cosas impactan en su ser, en su sentir como persona para el mundo.

Alfred Adler creador de la filosofía que es base para la Disciplina Positiva nos habla de las motivaciones de la conducta, para enseñarnos que todos los seres humanos deseamos pertenecer, ser parte de algo de forma positiva.  Todo comportamiento está motivado por la necesidad de encontrar un lugar donde sentirse importante, validado, apreciado.  Es así como pertenecer se convierte en una necesidad fundamental. Y por eso en algunos casos, la soledad y el aislamiento emocional son tan fuertes que pueden tener consecuencias graves como el suicidio o conductas autodestructivas. 

“¿No es muy dramático el asunto? ¿No entiendo por qué la protagonista pensaba así?” Una persona deprimida o con ideación suicida tiene pensamientos rígidos que la hacen valorar la realidad de una manera única, estructurada y parcial.  Son pensamientos conocidos como visión de túnel, pesimismo, generalización. Experimentar una situación tras otra, vivida de forma catastrófica, sin lograr ver los aspectos positivos o las alternativas de solución por pocas que sean, lleva a la desesperanza.





“¿Cuándo un adolescente se siente cómo Hannah significa que siempre va a querer suicidarse?” Podría ser, pero no necesariamente. 







Recordemos la palabra PROCESO en dos sentidos: es un proceso de desgaste de recursos, llámesele pérdida de autoestima, desesperanza, pérdida del sentido de la vida.  Y también es un proceso (o suele serlo en la mayoría de casos) el decidir suicidarse.  Casi todas las personas muestran algún indicio, una mínima alerta que genera sospecha, sobre la cual podemos actuar para prevenir una tragedia.   

Hannah no quería suicidarse desde el inicio de los hechos desafortunados, fue un PROCESO el ir perdiendo recursos para hacerle frente a las situaciones difíciles que le seguían ocurriendo, y en este proceso ella mostró señales de alerta.

“¿Por qué Hannah no buscó ayuda de forma más clara, más explícita?” La persona que acepta sus pensamientos y sentimientos suicidas hace un acto de valor. No todos somos capaces de aceptar públicamente que pensamos o sentimos algo que está vetado socialmente y por lo que sabemos que nos van a regañar, juzgar o condenar. Tampoco es fácil encontrar el espacio ni la persona para hablar de esto. La mayoría de las personas no reaccionan bien al escuchar la ideación suicida, ni saben cómo apoyar a quien lo sufre.

Otro factor influyente es la pérdida de la esperanza, la fe en los demás. En la historia, las 13 razones encadenadas una con otra, forman lo que el autor denomina “el efecto bola de nieve” y relatan como el vaso de problemas de Hannah, pasa a estar lleno mientras que el vaso de recursos, sus habilidades para la vida pasa a estar vacío. Se observa que ella pide ayuda primero de forma anónima y luego directamente a su profesor, y en ninguna ocasión recibe lo que necesita.

“¿Pero Hannah decía que sus padres la amaban, entonces?” El amor de los padres es fundamental en la vida, pero es prioritario en la infancia. Ya en la adolescencia, el grupo de padres cobra relevancia y aunque ellos siguen teniendo un rol muy importante, los amigos son quienes más influyen en el adolescente.

“¿La serie puede influir en la decisión de suicidarse de algún joven?” Sí, como cualquier otra razón que una persona desesperanzada necesite para justificar su decisión. Pero también puede ser en un contexto adecuado, con la guía adecuada, una oportunidad para hablar de elementos comunes a la adolescencia, explorar sus opiniones, con que personajes se identifican, que alternativas ven a cada situación.  

Recordemos que uno de los mitos y mayores problemas del suicidio como tema tabú, es pensar que si hablamos de él, motivamos a la acción, cuando por el contrario mantener el silencio es un factor de riesgo.  


¿Cómo guío a mis hijos? 


¿Tiene adolescentes en casa o familiares que hablan de esto? Si le preocupa que sus hijos vean la serie, preocúpese por ayudarlos a darle una interpretación correcta. La serie es un fenómeno en este momento y difícilmente va a apartarlos de querer verla. 

  •     Primero infórmese usted, y luego discútalo en una reunión familiar. 
  •   No juzgue, escuche opiniones, muestre respeto y luego invite a la reflexión. 
  •    Elaboren opciones para saber qué hacer cuando alguien se sienta triste, frustrado, o tenga un problema que no sepa cómo afrontar. 
  •    Resalte la importancia de enfocarse en las soluciones, cuando ocurren problemas.
  •    Valore los errores como un aprendizaje.  ¿Qué situaciones de la serie muestran una oportunidad para esto?
  •    Dedique tiempo a analizar cada tema presente en la historia (violencia sexual, bullying, slut-shaming, machismo). Primero haga preguntas de curiosidad en lugar de dar su criterio.



Es importante dejar claro que el suicidio no es una opción. Hannah Baker no es una heroína, es un personaje que no logró encontrar solución a sus problemas y decide rendirse.


Mi sugerencia: Vea la serie tranquilo, si puede leer el libro mejor (a pocas excepciones, siempre es mejor el libro). Eso sí, infórmese. Aproveche la ocasión para aprender de un tema que es tabú en la sociedad y cuyas cifras son altísimas. No se quede con lo que vio en Netflix o lo que leyó en el libro porque como dijo otra amiga, ahí no hay soluciones, ni alternativas, ni educación sobre el tema.   
Tampoco piense que esto no tiene que ver con usted. El suicidio es una realidad, y ocurre en todos los estratos sociales, sin distinción de género, edad, nivel económico, zona geográfica, tipo de familia, ni creencia religiosa. Simple y sencillamente no perdona diferencias. Puede pasarnos a cualquiera.


¿Qué más puedo hacer? Considero que es importante meditar cómo podemos aportar nuestro granito de arena en la prevención. 


Algunas ideas:
  •     Estar más pendiente de las señales a nuestro alrededor.
  •   Mostrar nuestro amor y preocupación por las personas que amamos con palabras y hechos, conectar emocionalmente con quienes necesitan nuestro apoyo o pasan una situación difícil. Estar “disponible” implica convertirse en una persona de confianza o al menos una persona capaz de escuchar sin juzgar.
  •    ¿Recuerda la razón #7? ¿Zach y la bolsa de frases alentadoras? Hannah dice que eso era todo lo que ella necesitaba en ese momento. Practique en casa los agradecimientos, cumplidos y palabras de aliento, tienen un alto impacto positivo en la autoestima de cada persona y además crean un clima agradable y emotivo.
  •   Aproveche las situaciones cotidianas para validar sentimientos, hacer contacto visual, dar abrazos.
  •     Dedique tiempo especial dentro de su rutina diaria.


Finalmente, si observa alguien en su familia o seres queridos, afectados con el tema, vale la pena preguntarse la razón y ofrecer ayuda. En todo caso siempre es mejor buscar ayuda profesional. 


MPsc. Maricruz Coto.
Psicóloga especialista en familia y parejas.

Centro de Psicología y Desarrollo Integral
2281-1165


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