¿A cuántas personas les ha pasado que no logran tener una relación de pareja estable, sin entender por qué y un día se dan cuenta que el amor de su vida siempre estuvo ahí?
Percatarse a veces de la forma menos esperada, que
siempre estuvo en una relación con su mejor amigo o amiga, es toda una aventura.
En estas situaciones las parejas suelen enfrentar el
inicio de la relación con una mezcla ambivalente de sentimientos: curiosidad,
emoción, temor, incertidumbre, confianza. Surgen dudas esperables sobre cómo será y si
funcionará o si por el contrario perderán la relación de amistad. A esto
se añade la reacción social de familiares y amigos.
¿Qué es importante?
Ser amigos y pareja no es
excluyente. En una relación de noviazgo
o matrimonio, se debe aprender a ser ambos.
Sin embargo para iniciar un proyecto en
común, el rol de pareja debe tomar prioridad ante la amistad. Esto implica reconocer y actuar de manera
diferente en espacios públicos y privados. Posiblemente, ya compartan mucho con otros
amigos y familiares, por lo que llevan camino adelantado.
Los amigos que se hacen pareja, por lo
general se conocen a profundidad, pues es usual que sean confidentes de
relaciones anteriores. Esto es una
ventaja, siempre y cuando se utilice con la buena intención de comprender mejor
al otro.
Conocerse ahora como amantes, genera
una extraña y agradable emoción que añade pasión a la pareja.
Si usted descubre que su amigo es el amor de
su vida, ¡disfrute de esta bella experiencia!
Maricruz


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